|
La Historia de Basuritas
Extractado de ba-toymuseum
Spiegelman es un historietista estadounidense nacido en Estocolmo (Suecia), el 15 de febrero de 1948.
Es uno de los más influyenes historietistas contemporáneos, tanto por sus tebeos como por su trabajo de estudio y recopilación dentro del medio historietístico.
Ha influído notablemente a la generación más joven de autores estadounidenses, Basuritas..... fue un producto importado, un álbum inspirado en una serie de personajes que aparecían junto a los chicles gringos Topps,en la década del80. Pero su creador estuvo lejos de ser un director decadente de películas gore o un geek adicto a los videojuegos. El hombre detrás de los primeros Oscar Arota y Matilde Pilate fue nada menos que un futuro ganador de un premio Pulitzer: Art Spiegelman.
En 1985 Spiegelman, un talentoso guionista de historietas underground, creó su primer gran éxito: Garbage Candy and Wacky Packages, una bizarra sátira sobre unas exitosas muñecas rubias y regordetas, llamadas Cabbage Patch Kids(algo así como Niñas Repollo)
Spiegelmanideó como su antítesis a Garbage Pail Kids(Los Niños Tarros de Basura), una colección de personajes con acné, pelos en las axilas, cuerpos deformes y mucho humor negro. Y, obvio, la rompió.
Para la primera serie de figuritas Spiegelman reclutó al dibujante John Pound,quien diseñó a la mayoría de los antihéroes. Fue tanto el éxito logrado por Garbage Pail Kids, que en 1987 se hizo una película homónimade bajísimo presupuesto, en que los personajes adaptados como una especie de Muppets satanicos- interactuaban con los humanos. Un fracaso en la taquilla.
Por la misma fecha Spiegelman se volvía un mito al lanzar el primer tomo de Maus: A survivors tale,un revolucionario cómic que relataba la vida de su padre tras escapar de un campo de concentración, donde los nazis eran gatos y los judíos ratones. La segunda parte de la saga, And here my troubles began, publicada en 1991, ganó un premio especial Pulitzer en la categoría de mejor ficción.
Cuando en 1988 los creadores de las muñecas repollo demandaron a Topps Company por violación de marca, las ventas declinaron y el fenómeno de los niños basura se comenzó a trasladar a otros países. Entre ellos, Chile.
Una mañana de 1989, las oficinas de Saloamanecieron en toma. Pancartas de colores, voces chillonas y cotonas con cintas de colores en cada brazo. Revolución pingüina, con alumnos que aún cruzaban la calle de la mano con las tías.
Noticia causo en aquella época afuera de las oficinas de Salo: Era un curso completo de primero básico junto a sus profesoras. Todos portaban pancartas que decían No a Basuritas y exigían que retiráramos el álbum, recuerda. El tema es que los niños eran tan pequeños, que difícilmente podían saber de qué estaban hablando.
Este fue el capítulo más extremo de la guerra que los colegios privados declararon a Basuritas, durante los tres meses que estuvo en los kioscos. Una que incluyó prohibición del álbum y persecuciones a todo aquel que lo tuviera.
En los colegio se enviaron circulares a los papás para que no lo compraran. Decían que atentaba contra la moral y los valores cristianos, Pero la mayoría lo coleccionaba a escondidas. En los recreos, para cambiar láminas teníamos que escondernos como si estuviéramos traficando droga. Si nos pillaban, nos llevaban a inspectoría y no volvíamos a ver el álbum.
En las Oficinas de SALO el principal problema lo causó la serie de láminas que estereotipaban a los mecánicos, conductores de micro y profesores. Llegaron muchas cartas de gremios ofendidos por los textos. Fue ahí cuando toda la popularidad obtenida se nos volvió en contra.
A las pocas semanas de salir a la venta, Basuritas sufrió un bloqueo que incluyó la prohibición Completa y para Siempre
de este Gran Album.
No obstante, los observadores de la industria piensan que la cifra real es mucho más alta, y puede llegar al 90% de todos los artículos deportivos de colección. Este es el mejor ejemplo de un mercado que funciona por cuenta y riesgo del comprador. Por lo tanto, hay una gran necesidad de encontrar una solución que le garantice a los compradores y vendedores la autenticidad de un artículo (no solamente hoy, sino también en el futuro), una cadena de custodia, si se prefiere.
Hmmmm, suena como el caso perfecto para la RFID
y lo es.
El mercado de los artículos deportivos de colección
Cualquiera puede comprar un artículo deportivo de colección para colgarlo en la pared o mostrar en una vitrina y, si es feliz con el precio pagado, pues mucho mejor. No obstante, a menos que hayas visto personalmente al atleta firmando la pelota, lo más probable es que esa pelota no valga más que la que puedes comprar sin firma en una tienda de artículos deportivos.
Este mercado puede ser dividido en dos segmentos muy distintivos: fuentes confiables
y los demás. Las fuentes confiables incluyen los eventos de artículos deportivos de colección y las agencias de marketing deportivo. En la primera categoría, hay un creciente número de dichos eventos, donde los atletas están disponibles generalmente cobran por su presencia para firmar un número limitado de artículos traídos por los fanáticos o comprados en el evento. Allí se firman los artículos, con testigos presentes y capaces de autenticar la firma del atleta con un Certificado de Autenticidad, o COA (por sus siglas en inglés). Esta certificación es la que eleva el estatus y el valor de un artículo, de ser un artículo deportivo de colección a una verdadera reliquia deportiva.
La segunda fuente confiable son las agencias deportivas que firman un contrato con los atletas para ser los proveedores exclusivos de sus artículos autografiados. En Estados Unidos, las agencias líderes en esta área son:
- ALLAuthentic.com
- Mounted Memories
- Steiner Sports
- Upper Deck.
Tomaremos el ejemplo de Upper Deck. Esta agencia de marketing deportivo tiene contratos multimillonarios con actuales y antiguos atletas de una gran diversidad de deportes, por ejemplo: baloncesto (NBA players Michael Jordan, LeBron James, Kobe Bryant, Dwight Howard, Kareem Abdul-Jabbar, y Magic Johnson); béisbol (Albert Pujols, Ken Griffey Jr., Cal Ripken Jr., Sandy Koufax, Nolan Ryan, y Stan Musial); fútbol (Peyton Manning, Tom Brady, Tony Romo, Troy Aikman, John Elway, y Joe Montana); y golf (Tiger Woods y Jack Nicklaus).
Upper Deck es un líder en el mercado no sólo por su estatus como una entidad minorista exclusiva para estos atletas de hoy y de ayer, sino además por su proceso de certificación en cinco pasos, mediante el cual le pone un sello al artículo con un holograma único y le brinda al dueño un certificado de autenticidad y registro en la base de datos de Upper Deck.
La compañía está incluso experimentando con lo que se conoce como la tecnología PenCam, la cual provee aún más garantía de autenticación a través de la captura de un video utilizando un bolígrafo que tiene incorporada una cámara de video minúscula. Con esta camarita, se captura el momento preciso en que el atleta está estampando su firma en el artículo, el cual queda registrado y se hace accesible en la base de datos de la empresa. Por lo mismo, los artículos de agencias confiables como Upper Deck sí tienen precios especiales, debido a que lo mismo compradores que vendedores tienen una cadena de custodia extremadamente confiable para sus reliquias deportivas.
Sin embargo, el resto del mercado es área turbia. En la mayoría de los casos, dentro o fuera de Internet, es un mercado muy poco fiable, lleno de parafernalia deportiva con firmas intencionalmente falsas y artículos falsos que están siendo comprados y vendidos por personas no conocedoras en su mayoría.
El mercado completo de los artículos deportivos de colección en Estados Unidos, y en todo el mundo, aún está tambaleándose desde la captura en 2001 de una importante red de fraude. El FBI arrestó a casi dos docenas de individuos, de los cuales muchos cumplieron condena por participar en la falsificación de artículos deportivos de colección. La empresa, que operaba en más de doce estados, contaba con expertos falsificadores que producían rápidamente lotes completos de artículos falsos.
La redada de 2001 descubrió miles de pelotas, suéters, cascos, fotos y otros objetos con firmas falsas. Pero el daño ya estaba hecho y aún está afectando. En total, el FBI estima que se vendieron más de $100 millones en artículos falsos a través de esta empresa, muchos de los cuales aún están en el mercado, siendo comprados por personas que no sospechan de su falsificación, e incluso los mismos vendedores pueden no saberlo.
El FBI descubrió que no sólo los falsificadores podían crear imitaciones que engañaban a cualquiera, incluso a los autenticadores o coleccionistas de reliquias deportivas más conocedores en la materia, sino que además los criminales habían virado el proceso de autenticación a su favor. Se hicieron expertos en la falsificación de los COAs y hologramas puestos por la industria para tratar de garantizar la autenticidad de los artículos.
Aunque la Operación Bullpen en 2001 fue el fraude más grande que se ha descubierto en el mercado de los artículos deportivos de colección, los hechos criminales continúan plagando la industria. El FBI estima que estos fraudes provocan una pérdida anual de más de 500 millones de dólares, afectando a miles de clientes y haciendo difícil que los atletas puedan mantener el valor de sus nombres y que las firmas compitan en este mercado escéptico.
El impacto se nota en el hecho de que las pequeñas tiendas familiares de reliquias deportivas solían ser un elemento básico en los centros comerciales en Estados Unidos. Según los observadores de la industria, el número de tales tiendas ha disminuido drásticamente de 4,700 hace una década a un poco más de mil en la actualidad. Una de las razones principales de este descenso es la compra-venta de artículos deportivos en eBay y otros importantes sitios en Internet, como sucede también con otros artículos de colección como monedas, sellos y antigüedades.
Sin embargo, la facilidad de acceso y amplitud de mercado ha provocado una explosión en las ventas de las reliquias en línea. Podemos ver evidencia de ello si hacemos una búsqueda de cualquier atleta famoso en eBay y, no importa si buscas nombres como David Beckham, Muhammad Ali, Tiger Woods o una estrella menos conocida, siempre aparecerán docenas, incluso cientos, de artículos autografiados a la venta. Pero el cambio a las ventas en línea ha empeorado el problema de la falsificación de los artículos. Como un oficial del orden describió la situación hoy en día, es el Salvaje Oeste.
Uno de los elementos más problemáticos de todo el proceso comercial y venta de artículos de colección es el Certificado de Autenticidad que los acompaña. Colocado ostensiblemente para ofrecerle al comprador potencial la garantía de que el artículo que considera comprar es legítimo, el efecto que provoca hoy en día es el contrario.
Esto se debe al fraude desenfrenado que existe en la creación de estos COAs. Actualmente no hay un estándar de la industria para el proceso de certificación o para el papel usado en el COA. Por lo tanto, proliferan los problemas con los documentos. Algunos vendedores de reliquias falsificadas crean sus propios COAs para acompañar sus artículos falsos. Mientras existen varios servicios de certificación con muy buena reputación, que analizarán un artículo y su historia para determinar su autenticidad, hay también otros de dudosa reputación que se conocen por certificar como dijera un oficial del orden casi cualquier cosa.
La solución RFID
Lo que obviamente se necesita hoy es una verdadera cadena de custodia para autenticar los artículos deportivos de colección, desde la firma del atleta hasta todo comercio futuro que se realice con el mismo. A causa del incremento en las falsificaciones, las cuales sólo pueden ser exacerbadas por los altos precios asociados a muchos artículos y las tecnologías avanzadas que pueden ser utilizadas para crear los objetos y las pruebas de autenticidad, hay un interés común en encontrar una solución a prueba de falsificaciones.
Prova Group, empresa con sede en Irving, Texas, es la principal compañía que intenta aplicar una solución basada en la Identificación por Radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés) con el objetivo de autenticar las reliquias deportivas. Prova está actualmente comercializando su Autograph Certification System (Sistema de Certificación de Autógrafos) patentado para usarse en los eventos de artículos deportivos y exposiciones comerciales.
El concepto, según Daniel Werner, vicepresidente de marketing de la empresa: Prova decidió desde el principio crear un sistema que funcione en el momento de la firma, introduzca la autenticación en una base de datos y además en una etiqueta RFID. Como tal, la etiqueta es aplicada al artículo antes de la firma, y entonces, cuando ésta se realiza, la etiqueta es leída y se introduce la información en la base de datos de Prova, grabando quién, cuándo y dónde se estampó el autógrafo. Una vez que el artículo es introducido en el Registro en Internet de Prova, el dueño registrado puede imprimir el Certificado de Autenticidad cuando se lo soliciten y compartir el historial completo del artículo etiquetado su cadena de custodia con los compradores interesados u otros coleccionistas. Más aún, si un coleccionista desea añadir firmas a un artículo (como hacer que un equipo completo autografíe una pelota de fútbol o baloncesto, o añadir el autógrafo de una estrella actual por ejemplo, Tony Romo a una pelota que fue previamente firmada por un mariscal de campo histórico, como Bart Starr o Joe Namath), la etiqueta de Prova crea un registro separado para cada uno y ofrece prueba de autenticidad para cada autógrafo.
El sistema Prova utiliza dos formatos de alta frecuencia, etiquetas pasivas de 13.56 MHz para artículos de diferentes tamaños, el más pequeño de los cuales mide 1x1/4 pulgada. X-ident Technology suministra ambos formatos de etiquetas. El sistema ha sido empleado en eventos especiales donde Prova ha autenticado hasta 4,000 artículos de colección. Y ahora la firma sustituye sus lectores fijos con lectores de mano de Sirit para facilitar la certificación, además de buscar formas de minimizar la cantidad de datos que tienen que ser introducidos para certificar cada autógrafo y así agilizar el proceso.
Análisis
Introducir las etiquetas RFID en el mercado de los artículos deportivos de colección ciertamente equipara a otras aplicaciones tecnológicas de identificación, en particular en los productos farmacéuticos y los documentos de identificación emitidos por el gobierno. En ambas aplicaciones, hay una cantidad significativa de artículos falsificados.
Aunque, sin duda alguna, existe una amenaza personal mucho mayor en el uso de un fármaco no legítimo o la presencia de pasaportes o identificaciones falsas que en la firma falsificada de Alex Rodriquez en una foto o tarjeta deportiva, la RFID ha probado ser una solución efectiva en todas estas áreas. Aún más, los altos precios indican que el potencial del retorno de inversión (ROI, por sus siglas en inglés) es significativo. De hecho, al no tener prácticamente ningún valor aquel artículo que no esté autenticado, la necesidad de encontrar una solución de identificación es evidente.
Debido a que la industria de las reliquias deportivas está muy fragmentada formada por grandes empresas, miles de pequeños vendedores y quizás millones de coleccionistas es muy poco probable que se logre una estrategia coordinada. Sin embargo, si las principales agencias del marketing deportivo deciden, ya sea independiente o colectivamente, implementar la solución RFID de Prova u otra compañía, se dará un gran paso para lograr que la autenticación mediante RFID sea una realidad en esta industria. Al hacerlo, una industria que hoy es más conocida por su susceptibilidad ante cualquiera con una caja de pelotas y un marcador, podrá restablecer la confianza y el valor en su mercado. |